Un estudio publicado en la última edición de la revista 'Clinical Infectious Diseases' demuestra por primera vez cómo un compuesto probiótico, de nombre NR100157, podría actuar sobre esa acción específica del VIH.
Lejos de querer imitar ni remotamente la acción de los
antirretrovirales, NR100157 actúa sobre la microbiota gastrointestinal.
Como se explica en el estudio, mientras que la pérdida de células T CD4
en plasma es el signo más reconocible de la infección por VIH, esta
también se asocia con la rápida disminución de CD4 específicamente asociadas al sistema digestivo,
lo que lleva a alteraciones en la composición de la microbiota (los
microorganismos que conviven con el ser humano en el tracto
gastrointestinal y cuya importancia cada vez está más demostrada).
El producto probiótico está desarrollado por una subsidiaria de
Danone, Nutricia y, al contrario que otros ya comercializados, no está
destinado a prevenir resfriados u otras afecciones más leves, sino esos
efectos en las bacterias que, de otra manera, conviven pacíficamente con
el ser humano.
Aunque lleva años oyéndose hablar de esta promesa,
es ahora cuando una revista con revisión por pares –el estándar de la
evidencia científica- publica los resultados del mayor estudio realizado
sobre la misma. Aunque esto no quiere decir que el producto esté cerca
de estar en farmacias o supermercados.
La compañía fabricante "parece tener otras prioridades ahora", según
explica a ELMUNDO.es el autor principal del estudio, el director del
Departamento de Salud Global del Academic Medical Center de la
Universidad de Amsterdam, Joep Lange. Eso sí, apunta el investigador,
este aparente abandono puede ser positivo. "Creo que están tratando de mejorar el producto, lo que es esperanzador. Tan solo es que no es su prioridad número uno", apunta.
"No tengo información sobre planes de comercialización ni sobre la
formulación final en caso de hacerlo", agrega por correo electrónico
Pedro Cahn, de la Fundación Huesped (Argentina) y primer firmante del
estudio.
El trabajo recién publicado puede tener algo que ver en este aparente
abandono ya que, en los años transcurridos desde el inicio del estudio a
su publicación, las cosas han cambiado en el mundo de la terapia
antirretroviral y las directrices han ido evolucionando para que cada
vez se ponga antes en tratamiento a los seropositivos.
En BITE, lo que los investigadores dirigidos por Lange intentaron
demostrar es la eficacia del producto probiótico para aminorar la
disminución de los CD4 en pacientes infectados por el VIH con una carga
viral mayor de 800. En total fueron 143 los seropositivos de ocho países
(Italia, Holanda, Reino Unido, Tailandia, Brasil, EEUU, Australia y
Argentina) los que completaron el seguimiento completo del estudio. De
ellos, 60 fueron asignados al nuevo compuesto y el resto tomó un placebo
de aspecto similar.
Y los resultados de la investigación prueban que tuvieron éxito y
esta reducción fue estadísticamente significativa en el grupo que
consumió el yogur líquido. "La idea subyacente era la de postergar el
inicio del tratamiento, lo que en vista de las guías actuales parece
poco probable", apunta Cahn.
Aunque la persona esté en tratamiento, los CD4 específicos de la
flora intestinal siguen bajando poco a poco. Por esta razón, Lange
señala que la utilidad de este compuesto no termina en el contexto en el que se ha ensayado,
es decir, en pacientes 'naive' o que aún no se han tratado. Por el
contrario, este experto cree que "hace falta llevar a cabo un estudio
para definir su beneficios como complemento a la terapia
antirretroviral".
Puesto que el estudio recién publicado fue diseñado y financiado por
la empresa fabricante, solo ellos tendrán la última palabra para que
esto ocurra.
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